Colofón
Así opinan los profesionales que lo
conocen...
Antonio Calvo Roy,
Xosé Castro, Álex Grijelmo García,
Avelino López García, Karen Shashock,
Carmen Ugarte García, Miguel Ángel
Vázquez, Berna Wang
|
Para mí es como la Biblia y el DRAE en un solo
tomo. Uno tiene una duda, mira el MELE, y ya está. La ventaja, la gran
ventaja, es que uno sabe que José Martínez de Sousa se ha quemado las
pestañas para asegurarse de que lo que pone ahí está fundamentado en
otras autoridades de peso, entre las cuales no son las menores el sentido
común y el sentido de la lengua que tiene Martínez de Sousa. En las clases
que doy, de periodismo científico, buena parte de los alumnos provienen del
mundo de la ciencia; no son mejores los que vienen desde las letras a la
hora de conocer, respetar y hacer respetar la lengua. Por eso, es importante
poder tener un libro en la mano, uno solo, que sirva como autoridad. No es
-sólo- por vagancia lo de un único libro; se trata de evitar viajar hasta
los estudiante de Salamanca o Murcia con un vagón de bibliografía para
consultarla, como hace uno en casa, que se tiene la biblioteca a la espalda
sin necesidad de acarrearla de aquí para allá. Además, que explique las
cuestiones con claridad. José Martínez de Sousa es un lujo que tenemos a
nuestra disposición quienes trabajamos con lengua. Y, lo mejor de todo, se
deja exprimir y reparte siempre conocimiento con generosidad.
Antonio Calvo Roy, periodista científico.
|
|
En calidad de traductor, para mí los libros de Pepe han sido y son imprescindibles
porque llenan algunos huecos notables dejado por instituciones y autores del mundo
académico. Su obra ahonda en la ortografía, la redacción, el estilo y la composición
en lengua española más allá del alcance de los manuales académicos al uso.
Los diccionarios de Pepe resultan prácticos, manejables y profusamente documentados;
atañen directamente a mi profesión —la de traductor y redactor— y, sobre todo, me han
resuelto dudas que aun hogaño no he logrado encontrar en ningún otro libro. Pepe es una autoridad
per se, y además es paisano mío, ¿qué más puedo decir?
Xosé Castro Roig, traductor
|
|
Soy Álex Grijelmo, periodista. Consulto con frecuencia las obras de José Martínez
de Sousa desde hace años. Y siempre me ha ocurrido lo mismo: cada vez que
las leo, siento mucho no haberlas comprado antes. Me fijo en lo que
aprendo, pero me duele lo que ignoraba.
Álex Grijelmo García, periodista
|
|
No conozco personalmente a Martínez de Sousa, pero conozco razonablemente bien
su extensa obra y le tengo que agradecer muchas soluciones a problemas lingüísticos
y terminológicos. Ya en los 90 cuando empecé a trabajar en el departamento de
traducciones de Microsoft considerábamos sus libros como “la Biblia del revisor-corrector”.
Sousa cubrían entonces un hueco importante en la normativa de corrección necesaria para
hacer frente a la inercia anglicista de crear -mediante traducciones- tanto material escrito
en el mundo de la informática. En sus obras aprendí mucho sobre tipografía y leí con gran
interés excelentes comentarios sobre la nueva ortografía; comentarios que le dan en mi
opinión un sillón virtual en la institución, un sillón de trabajo, no de figurante. Y
repito, “No conozco a Martínez de Sousa personalmente”, pero no me hace falta conocerle
para ensalzar una obra escrita que habla por sí misma.
Avelino López García, filólogo e instigador del uso de español neutral en el mundo de la traducción
|
|
Para las personas que usan la lengua española como herramienta para la
comunicación, la obra de José Martínez de Sousa aporta, en su conjunto,
unas recomendaciones imprescindibles para la buen práctica editorial. Sus
consejos abarcan desde el lenguaje en sí (la gramática, ortografía y
lexicografía) hasta el despliegue ortotipográfico de los signos de la
escritura (letras, puntuación, símbolos, abreviaturas, etc.) ante el
lector. Además, como maestro de la construcción del libro como instrumento
de transferencia de conocimientos, Martínez de Sousa no tiene igual.
Gracias a él, los usuarios de la lengua española disponen de una obra que
nos guía por el camino de la precisión y el rigor, y así contribuye a
fortalecer la permanencia de nuestro idioma en el mundo. Karen Shashok, traductora y asesora editorial
|
|
Recuerdo el día en que me compré el Diccionario de usos y dudas del español
actual; recuerdo que compré algún libro más, pero que de vuelta a casa, en el
autobús, no pude resistir la tentación de sacarlo de la bolsa, abrirlo y
hojearlo.
Allí, nada más abrirlo encontré resueltas, de forma clara, dos o tres dudas
que me venían dando vueltas por la cabeza desde hacía algún tiempo, dudas
tontas, quizás, podrá pensar alguno, pero dudas de esas que te meten en una
espiral.
Recuerdo también el día en que comentando una cosita trivial con una compañera
de trabajo yo le dije en un momento determinado: «Para resolver esas cosas,
lo mejor es acudir a un diccionario de dudas». «¡Un diccionario de dudas!, ¿y
eso qué es?», me dijo asombrada mi compañera. Al día siguiente le llevé mi
ejemplar del DUDEA y lo tuvo algún tiempo consultándolo. «¡Muy interesante y
útil», fue su respuesta. Carmen Ugarte García, especialista en informática
|
|
Imagínate que, en tu vida, fuese absoluta e ineluctablemente necesario saber cocinar.
Imagínate que, después de lo básico, después de haber aprendido a freír, a hervir, a pelar zanahorias
y a sazonar el pescado, empezasen a surgirte dudas. Que te preguntases: ¿cuál es la verdura más recomendable
en febrero y marzo? O: ¿cómo se cocinan las patatas soufflé? O: ¿combinará bien una emulsión agria de papaya
con unos brotes de canónigos frescos?
Imagina que no supieras nada de todas estas cosas, pero tuvieses que saber.
En ese momento, imagina que a tu lado aparece un hombre. O un libro escrito por ese hombre, que al caso
es lo mismo. Imagina que te dijeses: "no dará la casualidad que tenga un capítulo dedicado a las verduras
de temporada"; y lo tenga. Que luego te digas: "de verduras sabrá mucho, pero lo de las papas soufflé seguro
que no lo pilla"; y resulta que sí, que en otra página te lo explica (aunque él escribe "suflé"). Imagina
que entonces retas a ese hombre o a su libro y le dices, brazos en jarras: "muy bonito, pero, ¿a que de
lo de la papaya y los canónigos no tienes ni cánida idea?" Y ese hombre, o su libro, te encasqueta una
conferencia de hora y media sobre la combinación de la emulsión agria de papaya y los brotes de canónigo,
una conferencia repleta de referencias literarias, históricas, porqués, cómos, cuándos y dóndes.
Imagínate que, además, viendo comer a ese maestro te dieses cuenta de que nunca has conocido a nadie
que disfrutase tanto comiendo como él.
Ahora que ya te lo has imaginado todo, si cambias las viandas por palabras, habrás conocido a Pepe Martínez de Sousa.
Miguel Ángel Vázquez, periodista
|
|
Estamos terminando un proyecto de la lista Escritura Creativa
[www.tallerdeescritura.com],
un libro de relatos en torno al tren y a la
madrileña estación de Atocha. N, profesor del Taller, y E, una colistera, se
han ocupado del arduo trabajo (de chinos ;-)) de coordinar, unificar y corregir.
Hoy nos ha llegado a todos los participantes la segunda versión, con el
prólogo. Resumo a continuación mi intercambio de emilios con los
coordinadores, que salvo lo que omito para hacerlo breve, es literal:
Berna: «[...] me temo que hay un poco de lío con la cosa ortotipográfica,
guiones y tipos de comillas y comillas de cierre, en el prólogo, no me he fijado
si en el resto también. ¿Puedo arreglarlo? Es de esas cosas que he ido
aprendiendo en Apuntes...»
E: «Por mi parte, no solo puedes, sino que debes. Me he vuelto loca con los
guiones. Me he leído tres artículos diferentes al respecto. He preguntado a los
que podían saberlo... Y no sé si al final lo he liado más.»
B: «Pepe Martínez de Sousa es el Único Maestro :-) Bueno, no sé si el único,
pero yo lo he adoptado porque me convencen sus razonamientos y he visto que
mucha gente utiliza sus libros de consulta y sigue lo que él dice...»
E: «Es el jodío Martínez de Sousa al que nos remitían todos los artículos, N :)
Que no lo hemos hecho tan mal, joé, ha dicho que los guiones estaban bien, que
los espacios pché, pché...»
Les he pedido permiso a ambos para contar públicamente la anécdota. Me lo han
dado, y E apostilla: «Si quieres les puedes contar que hemos cambiado los
guiones de sitio unas tres o cuatro veces. Amén de las comas y puntos, que nunca
se sabe dónde hay que ponerlas. Y diles que, desde hoy, me hago firme admiradora
de todo el que tenga claro cómo se hace.»
Va por usté, Don Pepe :-)
Madrid, 9 de julio del 2003
Berna Wang, traductora y escritora
|
|